Finlandia ¿Receta para la crisis educativa?
“No podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento
que usamos cuando se crearon.” Albert Einstein
Estamos en crisis, no solo nacional sino mundial, no solamente educativa, sino económica, social, de valores.
Enfrentados a una crisis, rápidamente la sociedad buscará recetas -muchas de ellas mágicas- que permitan salir de la inestabilidad. Según Wikipedia crisis es “una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución, pero si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.”
Aunque peca de lírica y es estrictamente incorrecta, igualmente aprecio la fuerza que transmite la traducción literal de los ideogramas del Chino Mandarín. Crisis = Peligro + Oportunidad.
Entonces si necesitamos una revolución educativa, los expertos dirán que el modelo a seguir es el Finlandés, pero para comprender un poco más, veremos que nos dice la profesora Inger Enkvit, experta en modelos educativos.
¿Por qué el modelo educativo finlandés encabeza los rankings?
Por varios factores. Porque tienen un currículo muy concreto en la escuela obligatoria y queda muy claro para los alumnos y los padres qué tienen que aprender. Además, el nivel de los profesores es muy bueno. Son los mejores jóvenes que salen del Bachillerato. Para entrar en los estudios de Magisterio hay entre cinco y diez solicitudes para cada plaza, así que las universidades eligen a los mejores. Los profesores son inteligentes, bien preparados, con vocación y se sienten elegidos. Además de estudiar Pedagogía, deben hacer un máster que incluye Lengua y Matemáticas. Los docentes tienen un lenguaje muy rico que influye positivamente en los alumnos.
Habla del currículo y de los profesores. ¿Y los alumnos?
Todos se ven favorecidos. Hay un servicio de educación especial para los escolares con problemas muy eficaz y que comienza en cuanto se detectan irregularidades. A los estudiantes más ambiciosos se les estimula. Nadie los obliga a estudiar pero saben que si quieren ir a la universidad tienen que sacar buenas notas.
¿Qué papel desempeñan las familias finlandesas?
Suelen apoyar a la escuela. Piensan que los adultos tienen su trabajo y la escuela es el trabajo de sus hijos. Respetan a los profesores y si estos les dicen que su hijo ha tenido un mal comportamiento, primero escuchan al docente antes de dar la razón a su hijo, como ocurre en otros países.
¿Cómo es la escuela?
La mayoría de los centros son públicos pero como funcionan tan bien no hay demanda de colegios concertados. La educación obligatoria empieza a los 7 y termina a los 16 años. A los 6, pueden ir a un curso preparatorio pero ahí no les enseñan a leer, sino que les leen cuentos y mejoran su vocabulario. El modelo escandinavo demuestra que no es necesario aprender a leer tan pronto como en España (a los 5 años). Los alumnos van al colegio entre las 8.30 y las 14 horas. La jornada es corta pero están en plena forma.
Este modelo educativo tan exitoso, ¿ha sido siempre así?
No. Empezaron en los noventa. Antes, era un país pobre, en la periferia de Europa y que, con mucho esfuerzo, ha ido avanzando. Los primeros sorprendidos de los resultados han sido ellos. Han llegado hasta aquí ya que utilizan métodos tradicionales modernizados y con buenos profesores. No se han metido a experimentar con nuevas teorías pedagógicas.
¿Cómo cuáles?
Como la de Suecia y otros países occidentales, impulsadas por gobiernos socialistas. Suecia era un país con muy buenos resultados en los setenta pero desde que empezaron a pensar que el alumno es autónomo (marca su aprendizaje) se ha ido a peor, pese a invertir mucho dinero.
¿Qué se puede hacer para mejorar sus resultados?
Mejorar el nivel lingüístico de los profesores y modificar algunas leyes. No hay que pensar que cualquier conducta es admisible. Los alumnos tienen que proteger el derecho de sus compañeros a la educación; no puede ser que uno alborote y otro no pueda hacer nada. Lo importante no es invertir mucho dinero para dar a todos educación, porque no todos la quieren recibir.
Vía: Diario de Navarra


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